El Centro de Estudios de la Realidad Peruana - PATRIA inició un ciclo de Mesas Redondas dedicadas a discutir y analizar las propuestas programáticas que puede ofrecer al país una alternativa de izquierda democrática, patriótica y progresista.
La primera Mesa Redonda titulada “Agotamiento de la República, crisis del neoliberalismo y crisis de la representación política”, se realizó el día 14 de agosto del presente año, siendo los expositores los compañeros Eduardo Cáceres Valdivia, dirigente del Partido Socialista y Manuel Guerra Velásquez, Secretario General del Partido Comunista del Perú - Patria Roja.
Los objetivos de esta Mesa Redonda fueron:
• Analizar críticamente el agotamiento histórico de la república peruana y su vínculo estructural con el modelo neoliberal, identificando sus efectos en la desigualdad social, la precarización laboral y el colapso institucional.
• Debatir alternativas políticas, económicas e institucionales frente a la crisis de representación, orientadas a la construcción de un nuevo pacto social, democrático, y de superación del neoliberalismo.
A continuación, señalamos las principales ideas que se plantearon.
Primera ronda
Eduardo Cáceres
• En el largo proceso de la República que se inició en el año 1821, ésta ha tenido varias denominaciones, que hacen referencia a las particularidades de cada periodo: República Aristocrática, que hace referencia al período en que el poder estuvo controlado por las élites terratenientes y oligárquicas ligadas. La Patria Nueva, denominando de esta manera al proyecto reformista y modernizador-burgués de Augusto B. Leguía. El proyecto reformista de Velasco; el proyecto de República que tenía como centro el retorno a la democracia representativa liberal, etcétera.
• A pesar de que hay un agotamiento de las últimas versiones de “República”, no significa que su esencia ya no tenga relevancia en la actualidad, no significa que se haya agotado su ideario. Por el contrario, en la actualidad se hace necesario retomar y actualizar lo que Basadre denominaba “la promesa de la vida republicana”. En este sentido, también es pertinente valorar a Mariátegui y Arguedas, quienes entendían la construcción de una nueva República como una esperanza, un anhelo, una obra de todas las sangres.
• Es importante señalar que desde las posiciones de la izquierda hemos apostado por una República social, colectiva, que coloque en el centro las preocupaciones y necesidades del país y de las grandes mayorías.
• Sin embargo, con la implementación del modelo neoliberal, la crisis política actual, la crisis de la institucionalidad, es necesario preguntarnos: ¿de qué proyecto republicano podemos hablar? Tal vez podamos apelar al término de república “cacocrática”, que hace referencia a una situación donde el poder está en manos de los peores líderes: corruptos, incompetentes o moralmente cuestionables, lo que deriva en crisis institucional, pérdida de confianza ciudadana y deterioro del bien común.
• Además, si la “res” pública hace alusión al bien común, sería un contrasentido el término de “república neoliberal”, ya que el neoliberalismo atenta contra la esencia del concepto de lo colectivo, del bien común. El neoliberalismo niega la vida en sociedad, ya que lo único que existen son los individuos. En tal sentido, la noción de república es incompatible con el proyecto neoliberal.
• En este proceso, debemos reconocer que el neoliberalismo se ha apropiado de la subjetividad de las personas, la principal victoria que permanece es en el terreno ideológico; por ello, es el principal desafío que tienen las fuerzas de izquierda. Una pregunta válida es: ¿cómo se hace para revertir la hegemonía ideológica del neoliberalismo?
• En este contexto la representación como proyecto colectivo se ha debilitado, está en crisis. Lo que predomina en la actualidad es cómo acceder a los recursos del Estado, a los bienes públicos en beneficio particular o de un grupo. La difícil situación actual conlleva a un desafío muy complejo, cuyo uno de sus elementos debe ser la reconstrucción de una nueva cultura política.
Manuel Guerra
• Los ideales liberales sobre los que en teoría se levantó la República en nuestro país, chocaban directamente con la realidad peruana de aquel entonces, y con la manera práctica en que se desarrolló. La República desde sus inicios estuvo hegemonizada por los sectores dominantes ligados a los intereses foráneos, pero también con una fuerte articulación con los intereses y la cultura colonial. Este proceso republicano, en los 200 años de vida republicana siempre ha estado hegemonizado por estos sectores dominantes y excluyentes. Por ello, la República no ha podido resolver las principales fracturas sociales, económicas y culturales de nuestro país.
• Es decir, que la naturaleza de la burguesía criolla ha estado engrilletada a la impronta colonial, con una economía subordinada al capital extranjero y a la economía primario-exportadora.
• Otra característica de estos procesos políticos relacionados con la vida republicana es la permanencia de la corrupción, la cual se exacerbaba en épocas de bonanza de los precios de las materias primas y del incremento de las arcas fiscales.
• Todos estos factores que permanecen hasta la actualidad han provocado que el ejercicio de la democracia en nuestro país siempre haya estado limitada y restringida a los sectores de la élite del país, alejado de la vida cotidiana de las grandes mayorías, las cuales sufrían de exclusión y no tenían acceso a la participación política.
• Ante este agotamiento de la República se tiene que cerrar un largo ciclo iniciado en 1821. Se hace necesario la Refundación republicana, con hegemonía y participación de los sectores populares organizados.
• Además de la crisis de la democracia y, por lo tanto, de la representación política, esta también se expresa en la descomposición moral, en la ausencia de valores en las diversas instituciones. Sin embargo, el problema principal no radica en la crisis del modelo neoliberal, sino en la debilidad de las fuerzas de la izquierda y progresistas para encaminar una salida creíble y que incorpore a las grandes mayorías, que siente las bases para una reconstrucción de la política.
Segunda Ronda
Eduardo Cáceres
• Hay una gran necesidad de precisar y contextualizar los conceptos que estamos usando. Por ejemplo, cuando hablamos de democracia o de república es importante señalar a qué nos referimos. La idea de República, tal como la conocemos en la actualidad tiene sus albores en la Revolución Francesa y alude a la idea de un sistema político cuyo poder emana de las personas, del pueblo. La clave reside en manos de quién está la soberanía, de dónde emana el poder.
• Así mismo, es necesario recoger las tradiciones políticas más importantes del país, que puedan afirmar una idea de República. De allí la importancia de las memorias colectivas que existen en el seno de la sociedad peruana, dentro de ellas, la importancia del trabajo. Esta refundación de la República tiene que ver con incorporar en este proyecto republicano las resistencias, las memorias colectivas, las ideas que nos permitan construir el nuevo ideario republicano desde abajo. En otras palabras, el fortalecimiento de los colectivos en la base popular.
• Me parece necesario resaltar la importancia del debate de los problemas del país, en torno al programa y a una mirada actualizada de las clases sociales que está realizando Patria Roja. En ese sentido, debemos recuperar un análisis de las clases sociales, vinculándolo con el desarrollo del capitalismo y las distorsiones que ha sufrido en nuestro país, debido a la presencia de una cultura colonial.
Manuel Guerra
• La importancia de reconocer una tradición popular del ideario republicano en este largo proceso histórico. Esta debe ser la base para la refundación republicana, como un entronque de esta tradición con el ideario de las fuerzas de la izquierda, democráticas y progresistas: la unidad de lo diverso, la unificación en torno a un proyecto de país acorde con los cambios globales, etcétera. En este sentido, es importante preguntarnos: ¿Qué tipo de refundación republicana nos proponemos?
• En este proceso, un tema crucial es la lucha por la hegemonía. Tenemos que reconocer que en la actualidad el neoliberalismo es un proyecto hegemónico en lo ideológico, al cual se debe superar con urgencia y solvencia. Pero entender que el neoliberalismo es un fenómeno global. En este sentido, debe reconocer el papel fundamental que debe cumplir la educación en la disputa de esta hegemonía. La importancia de atender al problema de la hegemonía está relacionada con la construcción del “sujeto histórico” que necesitamos para desarrollar los cambios que requiere el país.
• Es importante señalar la necesidad que tiene el Partido en actualizar y profundizar el conocimiento de la realidad de nuestro país, de los problemas que lo aquejan y que impiden su desarrollo. Para ello, es necesario enfocar esta problemática no solo desde la coyuntura, sino desde una mirada histórica y estructural. En este marco, analizar la actual situación de las clases sociales es un aspecto fundamental, que nos debe permitir señalar los cambios y las nuevas expresiones sociales.